
En Menos Energía vemos como nuestros clientes no solo tienen dudas de qué es exactamente el PERTE, e incluso las CAES, es que en muchas ocasiones retrasan inversiones a la espera de la apertura de plazos de las subvenciones. Y el otro desafío son las nuevas regulaciones europeas que están a poco tiempo de empezar a aplicarse.
Vamos a intentar resolver las múltiples dudas que, en muchas ocasiones, condicionan la toma de decisiones.
¿Conviene retrasar inversiones esperando la subvención?
El PERTE de Descarbonización Industrial se ha convertido en uno de los principales factores que condicionan las decisiones de inversión energética en la industria española. Para algunos directivos es una oportunidad; para otros, una fuente de incertidumbre. Y para muchos, un motivo para retrasar inversiones rentables a la espera de una convocatoria futura.
Este artículo no analiza el PERTE desde la óptica institucional ni ambiental, sino desde la realidad empresarial: costes, riesgo, retorno y oportunidad.
Y no debemos olvidar la amenaza que supone el nuevo riesgo regulatorio de la Unión Europea, que va a producir un aumento de los costos de las energías fósiles. Obviarlo es también un riesgo empresarial.

¿Qué es el PERTE de Descarbonización Industrial?
El PERTE de Descarbonización Industrial es un programa de ayudas públicas financiado con fondos europeos (Next Generation EU) cuyo objetivo es reducir las emisiones de CO₂ del sector industrial mediante inversiones estructurales en procesos productivos.
En la práctica, el PERTE:
- Financia inversiones industriales (CAPEX)
- Prioriza la sustitución de combustibles fósiles
- Exige proyectos no iniciados
- Se concede en concurrencia competitiva
No es una deducción automática ni una ayuda garantizada.
¿Quién puede acceder al PERTE?
El PERTE está diseñado exclusivamente para industria.
Empresas elegibles
- Empresas manufactureras
- Instalaciones con procesos térmicos reales (calor de proceso, vapor, ACS industrial)
- PYME y gran empresa
- Proyectos con reducción de emisiones cuantificable
No elegibles
- Vivienda y sector residencial
- Oficinas sin proceso industrial
- Proyectos ya ejecutados o iniciados
La elegibilidad no depende tanto del tamaño como de la naturaleza del proceso productivo.
¿Es una subvención? ¿Hay que devolverla?
Depende del proyecto. El PERTE puede incluir:
- Subvención directa (no reembolsable)
- Préstamo blando
- O una combinación de ambos
En términos generales:
- Grandes empresas: 30–40 %
- PYME: hasta 60–65 %
Nunca cubre el 100 % de la inversión.
¿Cuántas convocatorias hay y cuándo es la próxima?
No existe un calendario fijo.
- Normalmente hay una convocatoria principal al año
- Los plazos de solicitud son cortos (2–3 meses)
- El presupuesto es limitado
- Los proyectos compiten entre sí
No es una ayuda disponible “cuando la empresa la necesita”, sino cuando la administración la convoca.
La condición crítica: el proyecto no puede estar iniciado
Para cumplir la normativa europea de ayudas de Estado, el PERTE exige demostrar el llamado “efecto incentivador”.
En la práctica:
- No se pueden firmar contratos
- No se pueden hacer pedidos vinculantes
- No se puede iniciar obra ni instalación
Si la inversión está en marcha, la ayuda se pierde.
Plazo de apertura del PERTE convocatoria 2026
La convocatoria de la Línea 1 del PERTE de Descarbonización Industrial —que financia proyectos de actuación integral para descarbonización de la industria manufacturera— está abierta en estas fechas:
- Inicio de plazo: 2 de febrero de 2026 a las 10:00 h (hora peninsular)
- Fin de plazo: 13 de febrero de 2026 a las 14:00 h (hora peninsular)
La información y base de la convocatoria puedes consultarla a través del portal oficial de ayudas del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo / Plan de Recuperación:
PERTE de descarbonización industrial
¿Es compatible el PERTE con los CAE?
Sí. El PERTE es compatible con los Certificados de Ahorro Energético (CAE) porque retribuyen cosas distintas:
- PERTE → inversión (CAPEX)
- CAE → ahorro energético medido (kWh)
Siempre que no exista doble financiación del mismo coste, la combinación es legal y habitual.
La gran pregunta empresarial
¿Tiene sentido retrasar inversiones esperando al PERTE?
Desde un punto de vista estrictamente empresarial, la respuesta no es tan evidente como parece.
El PERTE mejora el retorno de la inversión, pero introduce tres factores que muchas veces se ignoran:
- Incertidumbre
La ayuda no es automática ni garantizada. - Retraso en la captura de ahorros
Cada mes de espera es un mes pagando energía cara. - Pérdida de control
La decisión deja de depender de la empresa y pasa a depender de una convocatoria externa.
El coste de oportunidad de esperar (ejemplo sencillo)
Supongamos una empresa industrial con este escenario:
- Inversión en eficiencia térmica: 1.000.000 €
- Ahorro energético esperado: 250.000 € / año
- Posible ayuda PERTE: 40 % → 400.000 €
- Retraso por esperar convocatoria: 18 meses
Resultado económico real de esperar:
- Ahorro no capturado en 18 meses: ≈ 375.000 €
- La ayuda PERTE no está garantizada
- El riesgo regulatorio y energético continúa
En este escenario, el coste de esperar es del mismo orden que la subvención esperada. Y a eso hay que sumar el propio costo que apareja la solicitud, que es compleja, requiere de profesionales, normalmente externos, y cuyo costo hay que pagar indistintamente de si se concede o no esa subvención.
Si la ayuda no llega, la empresa habrá perdido:
- tiempo
- dinero
- ventaja competitiva
La paradoja del PERTE
El diseño del sistema genera un efecto conocido:
- Quien actúa rápido y reduce costes pronto → pierde elegibilidad
- Quien espera → mantiene ineficiencias, pero mejora su opción de ayuda
Desde el punto de vista climático es discutible. Desde el punto de vista económico, esperar puede parecer racional, aunque no siempre sea la mejor decisión.
La decisión empresarial sensata
Las empresas que toman decisiones sólidas suelen aplicar este criterio:
La inversión debe ser rentable sin PERTE. El PERTE es un complemento, no una condición.
Así:
- la empresa mantiene el control
- los ahorros se capturan desde el primer día
- la subvención, si llega, mejora el resultado
- si no llega, el proyecto sigue teniendo sentido
Conclusión para directivos
Condicionar inversiones estratégicas a la existencia del PERTE no suele ser una buena decisión empresarial.
No porque el PERTE sea negativo, sino porque:
- retrasa ahorros reales
- introduce incertidumbre externa
- puede destruir más valor del que pretende crear
La pregunta clave no es:
“¿cuándo sale la próxima convocatoria?”
La pregunta correcta es:
¿Cuánto dinero estamos dejando de ganar por no invertir ya?
Esperar al PERTE vs invertir ya: comparación económica real
| Factor clave | Esperar al PERTE | Invertir ya (sin PERTE) |
| Control de la decisión | Bajo. Depende de convocatorias, plazos y criterios externos | Alto. La empresa decide cuándo y cómo |
| Certidumbre financiera | Baja. La ayuda no es automática ni garantizada | Alta. Ahorros y flujos conocidos |
| Inicio de ahorros | Retrasado 12–24 meses | Inmediato |
| Ahorro energético capturado | ❌ 0 € durante la espera | ✅ Desde el primer mes |
| Coste de oportunidad | Alto y seguro | Nulo |
| Riesgo regulatorio (ETS, fiscalidad) | Se mantiene durante la espera | Se reduce desde el inicio |
| Exposición a precios energéticos | Total | Parcial o eliminada |
| Impacto en EBITDA | Diferido | Inmediato |
| Ventaja competitiva | Se pierde frente a quien actúa | Se gana frente a quien espera |
| Complejidad administrativa | Muy alta | Baja |
| Dependencia de terceros | Elevada (Administración) | Nula |
| Posibilidad de CAE | Sí, pero más tarde | Sí, antes |
| Subvención directa | Posible (30–40 %) | No |
| Resultado si la ayuda no llega | Proyecto bloqueado + valor perdido | Proyecto rentable igualmente |
No invertir también es una decisión. Y es la única que garantiza seguir pagando más.